¿Podríamos escuchar la canción de nuestro primer amor sin recordar el lugar? Cuatro músicos de jazz tocan en un club de la ciudad. Se comunican entre miradas y silencios. Apenas queda gente por las calles, circulan los últimos autobuses de la noche, cierran los comercios, suenan los camiones de la basura, las olas del mar golpean con fuerza las rocas y la luz del faro aparece y desaparece entre el agua. Como si se tratase del fin del mundo. A la mañana siguiente, los sonidos brillarán a plena luz del día.
Una chica decide limpiar su vieja bicicleta y dar un paseo junto al mar. Confía en que esto le hará sentirse mejor.
Rachar en dous nace de un estado interno íntimo y reflexivo. Surge en un momento de inflexión vital marcado por la duda y la incertidumbre, en una especie de suave aceptación que finalmente se convierte en un acto de rebeldía contra el proceso mismo de la creación que se manifiesta en la propia materialidad de la película. En ese tránsito, un cuerpo femenino entra en diálogo con los diversos lugares y paisajes de San Sadurniño. El gesto corporal aparece como una forma de exploración sensible; un movimiento que acoge la contemplación, la nostalgia, la búsqueda en una clase de baile o danza con el entorno. La danza o el gesto performativo funcionan como una mediación entre interioridad y territorio, entre intimidad y espacialidad. No es tanto una representación como una escucha: del paisaje, del tiempo interior y de las preguntas que atraviesan el cuerpo.
Entrelaza la narración histórica de la construcción del embalse de A Capela con el testimonio íntimo de Eladio, un trabajador que perdió la vista en un accidente durante su construcción. Su voz actúa como eje central de la obra, guiando al espectador a través de un montaje de diferentes capas reflexivas a partir de material de archivo.
Cámara en mano, salgo a la búsqueda de "a Pena", palabra gallega que nombra tanto una roca grande y prominente como un sentimiento de dolor o angustia. Desde la mirada de quien intenta nombrar el mundo por primera vez, se articula este cuaderno de notas audiovisual que explora algunas de las formaciones rocosas más singulares del paisaje en el que crecí, en la comarca de A Terra Chá (Galicia).
BROOM BROOM FOLLAR es una de las leyendas urbanas más famosas de Vigo. Dos adolescentes murieron en su ciclomotor haciendo lo que más le gustaban: follar mientras conducían por la carretera a toda velocidad. Ahora sus fantasmas vagan por la ría de Vigo, follando por la carretera con el rugir del motor de su moto.