Hay cineastas que filman el mundo para entenderlo, y hay quienes, como Marie Losier, lo filman para salvarlo de la solemnidad. Conceder el Premio Especial Curtocircuíto Atlas a su trayectoria no es solo un acto de justicia poética; es una celebración del cine entendido como un espacio de juego, disidencia y amor absoluto. A lo largo de las últimas décadas, Losier ha construido una de las filmografías más deslumbrantes, libres y conmovedoras de la vanguardia contemporánea, convirtiendo el celuloide en un tejido vivo donde la realidad se suspende para dar paso a la fantasía.